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Fronterizas

SINOPSIS

1. Aceptarás el fracaso

2. Odiarás las acrobacias y todas la espirales

3. No usarás el beige

4. Entenderás que la revolución no existe

5. Asumirás que todo ya está inventado

6. Tomarás una decisión artística vital

7. Santificarás el monstruo que llevas dentro

8. No olvidarás que política y estética son primas hermanas

9. Vivirás en la frontera de cualquier disciplina

10. Bailarás la propia muerte

SOBRE EL PROYECTO

Fronterizas es la tercera obra de la investigación antropófaga de Mari Paula. La última puesta en escena de una trilogía -Retrópica en 2017, Devórate en 2019 y Fronterizas en 2022- que aborda el cuerpo como una experimentación antropófaga y migrante.

​Fronterizas también es una acción interdisciplinar, que relaciona la experiencia vital de Mari Paula con la danza, con las tecnologías lumínicas de Carlos Molina y con las tecnologías sonoras de Jaime Peña.

Una obra autoficcional que aborda temas como la lucha, el cansancio y la aceptación del fracaso. Con una estructura narrativa no lineal, Fronterizas vislumbra un futuro a partir de los trozos rotos del pasado. Es circular. La construcción dramatúrgica rompe con la coraza, con el lenguaje y con el cuerpo de la performer. Una obra decolonial, no por su discurso y sí porque pone en escena un cuerpo transmundano que desea desestabilizar las lógicas de la producción y do whatever the fuck you want.

COMO imaginé fronterizas, pero malogré 

(a continuación, textos en portuñol)

INTENTO 1:

Intenté hacer una pieza fácil, programable y digital. Totalmente coreográfica, sin drama y sin carnaval.

Compré un círculo de acrílico y escribí, sobre él, mi experiencia con la inmigración.

He puesto música en directo y había un momento en el que yo hablaba por un micrófono, como toda buena artista de la performance art.

Conseguí una ropa nice fluorescente sin invertir ningún euro en la producción. Hice fotos en el techo de los trenes de mi barrio, pero luego descubrí que una amiga había hecho lo mismo en los años 90. También intenté trabajar con una artista chilena, vía zoom, pero las palabras me cansan.

Hice todo lo que siempre critiqué y entendí, en la carne, porque lo criticaba.

 

INTENTO 2:

Transformé todo el intento 1 en un vídeo de 30 minutos, que hasta hoy me avergüenzo de él.

 

INTENTO 3:

Convertí todo en una pieza de calle. Horrible. La calle es de las que trabajan en la calle, investigan la calle. ¿Quién ha inventado que una misma pieza puede tener la versión calle y la versión sala? Horrible.

 

INTENTO 4:

Decidí hacer la pieza de mi vida, pues no sé perder.

Sí. La pieza de mi vida y la última, de mi vida.

El teatro de mi ciudad me prometió una superproducción, pero me dejó tirada. Aun así he puesto todos mis ahorros en ella para contratar el mejor equipo. Not precarious - es una ley.

Decidí hacer la pieza imposible. La que tanto deseaba. En el guion, una vaca tudanca, con tutu rosa, baila Billie Jean cruzando el escenario.

También contraté un alter ego en el caso de que todo saliera mal.

Como material coreográfico, pedí a mi madre que me enviara vídeos míos bailando de los VHS de la familia. Solo ella y yo sabemos lo duro que es nacer en los 50 y tener que utilizar el wetransfer.

Lo de no saber perder lo heredé de mi madre.

En los ensayos, bailé todas las danzas de mi vida, de Kaoma a Stravinsky. Morí siendo Madona, Julieta y siendo Giselle. También me reconcilié con el grand plié y con la chica que me dimitió por email.

El otro día una amiga me dijo que yo debería tomar una decisión artística vital. Me dijo, también, que lo que está vivo no está fuera de moda.

La pieza no es moderna, odio todo lo que se define por moderno.

Ayer un amigo me dijo que yo debería hacer la danza que me hace feliz, pues como realmente nadie va a ver danza, no voy a cambiar el mundo con esta pieza.

Lo que sí, es que descubrí que mi danza es sobre todo sincera.

Sigo sambando. Me sigue gustando el Tropicalismo y mi héroe aún sigue siendo Caetano Veloso.

Después del estreno me voy a embarazar. No, no es el fin.

Sí. Esta es la pieza de mi vida y se equivoca quien piense que acabo de empezar.

NOSOTRAS

Performance y dirección: Mari Paula

Performance y proyecto sonoro: Jaime Peña - JPEGr
Performance y proyecto lumínico: Carlos Molina - LumiereScene

 

Colaboración dramatúrgica: Luz Arcas, Aitana Cordero y Gustavo Bitencourt

Alter ego: Pablo Venero
Espacio Escénico: Luis Crespo
Vídeo: Ricardo Kenji

Cartelería: Evandro Prado

Foto e Vídeo: Anjana Photography

Comunicación: Marta Romero
Distribución y gestión nacional: Iñaki Díez

Distribución en Brasil: Igor Augustho

Otras miradas: Flavia Mayans, Alexandra Mabes, Rebeca García Celdrán y Patricia Manrique

Colabora: Carme Teatre, Palacio de Festivales de Cantabria y  Danza en Breve, Teatro Leal.

Apoya la investigación: Cultura del Gobierno de Cantabria, Casa Hoffmann, Centro Nave, PID - Plataforma Iberoamericana de Danza y Funarte, Fundação Nacional de Artes

Apoya la creación: Graner, Espacio La Caverna, Ábrego Teatro, Sala Exlímite y Teatro Pradillo

Produce: Mari Paula - Dance & Performance y LAS VIVAS - Plataforma Iberoamericana de Danza


 

HISTORIAL y soporte

El proyecto tuvo su origen a partir de la residencia promovida por el Centro NAVE - Chile, la Plataforma Iberoamericana de Danza (PID), Ministerio de Cultura de Chile y la Fundação Nacional das Artes - FUNARTE (BR). La investigación tuvo el apoyo de Cultura Gobierno de Cantabria (ES) y de la Fundación Cultural de Curitiba (BR).

El extracto de la investigación se presentó en Cine Corps, Mostra Solar en la Casa Hoffmann, Bienal de Danza de Ceará, Santander Escénica, Café de Las Artes Teatro, Festival La Espiral Contemporánea, La Caverna, Danza en Breve, Teatro Leal - La Laguna y Graner - Barcelona.

La propuesta tuvo residencias en el Palacio de Festivales de Cantabria (Santander), Danza en Breve - Teatro Leal (La Laguna, Tenerife), Teatro Pradillo (madrid), Sala Carme Teatre (Valencia), La Caverna (Málaga), Graner (Barcelona) y Abrego Teatro (Cantabria).​

ESTRENO NACIONAL: Palacio de Festivales de Cantabria

MANIFIESTO FRONTERIZO

Señoras y señores el espectáculo está a punto de comenzar. Les rogamos que apaguen sus dispositivos móviles o los pongan en modo avión.

Les informamos que está prohibido realizar cualquier tipo de fotografía con o sin flash, así como cualquier grabación de vídeos, sin el permiso previo de la producción.

 

Les aconsejamos que se sienten cómodamente en sus butacas y que no se espanten por presenciar cualquier tipo de exotismo en escena, pues, aquí dónde otros exponen su obra impoluta, yo sólo pretendo mostrar mi autoficción.

 

La obra empieza ahora y aún están a tiempo de levantarse y abandonar este local, ya que esta no será la obra de vuestra vida, ni tampoco de la mía. Pero puedo garantizar que no se seguirán las costumbres oficiales más descarnadas del teatro clásico español, ni tampoco de la vanguardia neo-futurista brasileira.

 

Debo confesarles que no van a ver una pieza sobre fronteras, colonialismo, reparación histórica, violación, feminismo o inclusión social. Tampoco habrá ningún tipo de cartel que diga ‘the artist is present’, que clame por la protección de la selva amazónica, o una pintada rechazando a Bolsonaro, a Trump, Putin, puta o pato. 

 

También les advierto que no habrá banda. No habrá samba, ni carnaval.

 

Les adelanto que no admitiré objeciones con respecto al título de esta obra. No comprender esto, es no comprender las ideas metafísicas. Y no digan después que mi título parece limitado. Pues todo lo que habita en el mundo, lleva consigo una frontera.

 

Hablemos de estética, porque estética y política son primas hermanas:

 

En cuanto concierne al ropaje, se evitará el elegante contemporáneo -tipo blanco, gris, beige o carne clara o carne oscura- más bien iremos al surburbio latino y a las entrañas antropófagas, no a causa de una fetichista y supersticiosa reverencia por lo ancestral, sino porque es absolutamente evidente que ciertos ropajes milenarios, de empleo ritualístico conservan una belleza y una apariencia reveladoras.

 

Sobre los instrumentos musicales, serán tratados como objetos y como parte del decorado. Por otra parte, se actuará directa y profundamente sobre la sensibilidad a través de la cacharrería electrónica, que invitan a la búsqueda de cualidades y vibraciones absolutamente nuevas, capaces de alcanzar un nuevo diapasón de la octava, producir sonidos o ruidos insoportables, animalescos y lancinantes.

 

Acerca de la luz, considerando que los aparatos luminosos que hoy se emplean en los teatros no son adecuados, será necesario investigar la particularidad de la luz sobre el espíritu, los efectos de las vibraciones luminosas, junto con nuevos métodos de expansión de la luz. Habrá, también, que revisar del principio al fin la gama coloreada de los aparatos actuales para obtener las cualidades de los tonos particulares y habrá que introducir en la luz un elemento de tenacidad, de densidad, de opacidad y sugerir así calor, frío, cólera, miedo, etcétera. 

 

En cuanto a la coreografía, no habrá coreografía.

 

Y tienen ustedes mil veces razón al considerar la danza contemporánea un arte menor y subsidiario.

 

Mientras lo que se presente en los teatros continúe siendo, hasta en el ánimo de las más libres de las directoras, un simple medio de representación, un modo accesorio de expresar el movimiento y el gesto, una especie de intermediario espectacular sin significado propio, seguiremos apáticas, sin público y sin perspectiva.

 

Mientras la creación nazca, no para manifestar el deseo creativo, sino para convencer a la élite curatorial -con todo lo que este término implica de peyorativo, accesorio y exterior- estaremos todas perdidas.

 

Bailad, bailad. Pero Bailad para no morir.

 

pausa

 

Por otra parte, para mantenerse viva, habrá que hacer mucho más que bailar. Pues, además de ordenar una representación con palpables medios materiales, gestos, repeticiones rítmicas, uso de palabras, pausas, acrobacias y una interpretación indiscutiblemente de vanguardia; la puesta en escena contiene ademanes del trabajo de dirección, de interpretación, de coreografía, de sastrería, de producción, de distribución, de administrador de excel, de tick-tocker, de jefa de prensa, conductora de furgoneta, de envío contínuo de emails jamás contestados por los programadores de artes escénicas y principalmente el trabajo de mantenerse amiga de los principales artistas de moda de la región.

 

Pues aquí, en esta obra, no se muere por ser Giselle, por ser Odete, Ofelia, Julieta o la Elegida de Nijinski. Tampoco se muere por cruzar una frontera geográfica, por una guerra, o de sed, aquí se muere por cansancio y por la pérdida de la esperanza.

Así que, aunque no es objetivo de esta pieza presentar los White People Problems, o abrumar al público con preocupaciones cósmicas trascendentales y presentar claves profundas del pensamiento y de la acción, que permitan una comprensión de todo el espectáculo, este espacio será utilizado no sólo para bailar en sus dimensiones y en su volumen, sino, si cabe decirlo, para asumir la propia muerte, y en ella intentar recuperar todos los antiguos placeres ya probados de alcanzar la danza en su forma más primaria.

Se apaga la luz de sala.

dossier

¨Fronterizas nos presenta un argumento danzante: nuestra casa / mundo sin fronteras.´Capturado en su poder de onirismo, es un nido en el mundo´ (BACHELARD, 2008, p. 115). Y desde el nido partimos en busca de nuevas existencias para este cuerpo que quiere bailar con múltiples acentos, esté donde esté.¨

Cristiane Wosniak

(doctorado en comunicación y lenguajes escénicos)